TALLAS EN MADERA. FROILAN

Aquí os dejamos dos de los últimos trabajos en madera de LAN, que aprovecha la ocasión para desear un Feliz Año 2014 a todos los vecinos del pueblo.

EL LATIR DE UN PUEBLO

Manuel Fraga envió en los años 60 el aparato que inauguró en Carrizal de Luna (León) el primer teleclub de la zona, que mantiene una intensa actividad de ocio y convivencia.

Por Elena F. Gordón/ ILEON.com

Bar, discoteca, restaurante, biblioteca, salón social… «Esto es todo y aquí se hace de todo». Así resume Urcisino Díez la esencia del teleclub, un espacio mucho más concurrido de lo que cabría imaginar en un pueblo con una treintena de habitantes censados. «Antes había más gente, igual hubo 50 y ahora somos 20 y pico. En verano, más, pero en noviembre se marchan y hasta abril no los ves», afirma el ex pedáneo de Carrizal, ex concejal del municipio al que pertenece la localidad, Soto y Amío, y encargado de turno del local, por todos conocido como Sino. Nadie mejor que él para resumir la historia de este recinto cuya actividad y afluencia de público -llegado también de otros pueblos y otras comarcas- sorprende.

El teleclub nació después de que una maestra de la localidad de Garaño sugiriese a los vecinos solicitar un televisor al entonces ministro de Información y Turismo, Manuel Fraga. «Nos dio la dirección y le escribió un fraile que murió el año pasado, que estaba en Brasil y venía aquí de vacaciones, Laurentino Álvarez Díez. Era la época en la que se fundaron», recuerda Sino. La carta surtió efecto y Carrizal de Luna estrenó en los años 60 el primer teleclub del entorno.

«No había ni una tele en las casas. Fue la primera del pueblo y de toda la zona. Nos contestó la carta diciendo que sí, que nos la concedían y tuvimos que ir a León a recogerla y la trajeron en el coche de línea», relata como si hubiera ocurrido ayer mismo. El teleclub se abrió en el espacio que ocupaba la escuela ya cerrada del pueblo, de la que conserva algunos mapas y libros. «Los últimos que estudiaron en ella ya tienen hoy 65 o 66 años», puntualiza.

Una revolución en el pueblo

La llegada de la televisión supuso una lógica revolución. «El día que había toros venían aquí los de otros pueblos para ver las corridas. Los toros, el fútbol y la Semana Santa, lo que más», subraya y matiza… «¡Cuidado, que las mujeres rezaban aquí y todo y nos reíamos a lo grande». «Aquí justo era la vivienda de la maestra y estaba todo medio caído, teníamos una mesa y cuatro gaseosas y coca colas y era donde nos reuníamos y nos juntábamos», explica. El teleclub funcionaba ya entonces por turnos, como ahora y cada 15 días un vecino se hace cargo de atender a la variada clientela del local. «La diferencia es que antes éramos muchos para hacernos cargo de esto y ahora sólo cinco. No hacemos cuentas ni nada… y los precios son de saldo, esto es nada más que cambiar el dinero pero como no tenemos más gasto que la luz…».

Un ‘After Hour’ rural

Una estufa-bidón calienta una de las estancias, amueblada «de esa manera… el alcalde nos dio sillas que quitó él» y donde un día lució el aparato llegado de la capital de España hoy contemplan una gran pantalla de plasma de última generación. Un armario alberga numerosos libros, «algunos de la escuela y algunos que mandaban; hay gente que sí los lee y otros ni los miran». El teleclub tiene horario nocturno. En verano abre sobre las 11 hasta la una y media aproximadamente, «y ahora en invierno, a las diez o diez y media y normalmente hasta las dos, como poco, no marchan de aquí. Echan unas partidas y el tiempo se va».

De hecho, dos de los asiduos más veteranos, Perfecto Álvarez y Arsenio Fernández, reconocen que muchas noches, «nos dan aquí las tres y pico o las cuatro de la mañana». A sus 81 y 78 años, respectivamente, disfrutan como los que más de la compañía y del ambiente. «Hay que mirar por los pueblos pequeños», defienden mientras aseguran que el teleclub «todos son bienvenidos». Los cuatro chavales del pueblo y los que llegan de fuera también allí un espacio de convivencia. «Los niños a diario no vienen porque tienen que madrugar pero los fines de semana sí», dice Sino. Preguntado sobre que es lo que más le gusta del teleclub, responde Raúl, uno de los pequeños: «Concretamente, todo».

La caza, denominador común

Hoy toca cena y el teleclub está lleno. Una hembra de jabalí cazada hace unos días protagoniza el menú de patatas, carne guisada y tarta de queso que completan con vino, café, pastas y orujo y una copa. Por todo ello pagan un precio casi simbólico que sirve para cubrir gastos. Las cocineras y camareras son un grupo de mujeres que dedican toda la tarde a preparar los alimentos y que de forma voluntaria se encargan de atender a los comensales. Ellas cenan después, mientras el resto calienta motores con el primer ‘cubata’. Después, para quien quiera, hay baile y lo que cada uno aguante.

En torno a la mesa se juntan 40 y pico personas y han llegado a estar, comentan, hasta 60. La frecuente y tradicional presencia de cazadores de la zona propicia estos encuentros sociales y gastronómicos a los que acude gente que se desplaza unos cuantos kilómetros para encontrar en un apartado y pequeño pueblo una ‘marcha’ que para sí quisieran muchos bastante más grandes y poblados. La caza es la especialidad de la casa pero nadie desprecia una paella, un cordero o un pulpo en estas reuniones en las que se extiende a los llegados de fuera -habituales o casuales- el clima de convivencia que propicia el recinto.

«Todos nos entendemos y procuramos colaborar un poco», señala una de las cocineras. «Los fines de semana hacemos cenas aquí y viene gente conocida de otros pueblos. Hay buen rollo. Vienen hasta de León y de todos los alrededores», explica una de las comensales. «Es un ambiente muy familiar. Aquí puedes hacer lo que tú quieras. Yo llevo viniendo 17 años», señala otra a la que le sigue una tercera: «Yo llevo 27 años viniendo. Ahora está mucho mejor. Me acuerdo que mi suegra me contaba cuando traían cada uno platos de casa y cubiertos y todo y no tenían agua».

También tiene recuerdos vinculados al teleclub desde hace décadas el alcalde del municipio, Miguel Ángel González Robla. «Ya iba de chaval y jugábamos a las siete y media. Allí la gente se entera de todo lo que pasa por la zona y lo comenta. Es como un pequeño parlamento con un ambiente muy distendido, donde todos se conocen, sean de donde sean». El Ayuntamiento ha hecho distintas aportaciones de mobiliario y electrodomésticos. Estamos para atender a los vecinos», señala mientras comparte mesa con el pedáneo de Carrizal, Eloy Álvarez, los habituales y algunos invitados. En el propio municipio hay otro teleclub y varios más en la provincia pero todos coinciden en que la afluencia, el ambiente y la actividad de este es superior a la habitual.

El espíritu de este teleclub lo concreta Sino: «Lo mejor es la unión y que nos vemos. Si no, nos tendríamos que saludar los que vamos a misa. Los jubilados andan por ahí, el resto a trabajar y todas las noches nos juntamos aquí. En pocos pueblos habrá tanta convivencia. Todo Dios se habla, con unos más que con otros, pero todos», sentencia.

OTRA LECTURA IMPRESCINDIBLE

 

Allá por 1978, una joven estudiante americana de origen sefardí llamada Ruth Behar fue enviada a un pueblo de la provincia de León a realizar un estudio antropológico. Después de varios años compartiendo con las gentes de Santa María del Monte (hoy Santa María del Condado), Ruth Behar publicó sus hallazgos en libro titulado “The presence of the past in a Spanish Village. Santa María del Monte”. Con casi 30 años de retraso (¡ahí es nada!) el Instituto Leonés de Cultura dependiente de la Diputación de León se animó a publicar la traducción de esta obra (por cierto, bravo por Bruno Castro Benito que empezó la traducción para que su familia pudiese leer lo que Ruth Behar había escrito sobre su pueblo)

Planteada como una obra de etnología / antropología, el libro estudia como el pasado está presente en Santa María de Monte, siendo también una obra de historia. Muestra Ruth Behar como en Santa María hasta los años pervivió un modo de vida tradicional basado en la economía rural y en la explotación de los comunales. Afirma la autora que la supervivencia de los comunales y de la cultura tradicional no fue fruto de la inercia sino más bien de la adaptación a los cambios.

Son especialmente interesantes los capítulos dedicados al concejo y la organización colectiva. En los capítulos finales explica la importancia de los comunales para los más pobres y cómo éstos sobrevivieron las desamortizaciones y la intervención del Estado. Sostiene la autora que los derechos y propiedades comunales se mantuvieron porque los vecinos de los pueblos lucharon unidos y resistieron la intervención del Estado.

Dice Ruth Behar que su libro trata sobre una vieja España rural que se estaba retirando de la vista. Con la Ley de Reforma Local quizás todo lo que nos cuenta quedé como un recuerdo de algo que hubo, ya que quizás en los próximos años los bienes comunales que los pueblos defendieron durante siglos acaben siendo privatizados. Con estos gobiernos voraces, depredadores e ignorantes del pasado, todo es posible…

En resumen, como ya dijo alguien, este libro es una joya. Porque además está muy bien escrito y su lectura se hace muy amena.

¡Gracias Ruth Behar por rescatar la memoria de nuestras gentes!

Extraído de : http://commonsleon.wordpress.com/2013/11/08/otra-lectura-imprescindible/

 

COMO AHORRAR EN TU FACTURA DE LA LUZ

Un forma sencilla y eficaz de ahorrarnos dinero en la factura de la luz.

Extraído de: http://www.sobreviveconpoco.com

En éste primer artículo de la sección electricidad, voy a detallar una manera muy fácil de ahorrarnos dinero cada mes en nuestras facturas de la luz, de una forma mucho mas fácil de lo que a priori nos podríamos imaginar.

¿De dónde va a venir este ahorro?

El ahorro vendrá de pagar menos por la electricidad que consumimos. Y para ello tendremos que contratar:

  • La Tarifa con Discriminación Horaria o Tarifa 2.0DHA.

¿Qué es la Tarifa con Discriminación Horaria o Tarifa 2.0DHA?

La Tarifa con Discriminación Horaria es una modalidad de contratación de electricidad que ofrecen todas las compañías eléctricas españolas (ya que están obligados por ley a ofrecerla) para todos aquellos consumidores con potencias contratadas inferiores a 10KW.

Esta tarifa se caracteriza por tener dos precios distintos para la electricidad que consumimos en función de la hora en la que la necesitemos. A diferencia de la Tarifa 2.0A que tiene el mismo precio para todas las horas del día y que es la que tienen contratada por defecto la mayoría de consumidores actualmente.

En la tabla comparativa que se muestra a continuación, se observan las diferencias entre una tarifa y otra:

Como se observa en la tabla superior, con la Tarifa con Discriminación Horaria o Tarifa 2.0DHA tendremos 14 horas al día a precio barato; tramo al que se le denomina periodo valle. Y 10 horas al día a precio caro; tramo al que se le denomina periodo punta.

Por lo tanto, viendo los precios a los que nos cobrarán el consumo en cada franja horaria, podemos deducir que durante el periodo valle (14 horas al día) estaremos ahorrando aproximadamente un 60% en el consumo eléctrico y durante el periodo punta (10 horas al día) estaremos pagando un 20% más por la energía consumida respecto a la Tarifa 2.0A o de precio fijo.

¿Cuánto nos podemos ahorrar con la Tarifa con Discriminación Horaria o Tarifa 2.0DHA?

Cuanto mayor consumo eléctrico desplacemos al periodo valle, mayor ahorro directo tendremos en nuestras facturas de la luz, ya que estaremos pagando lo mínimo posible por dicha energía.

Pero lo que realmente nos interesa conocer, es a partir de que porcentaje de consumo en periodo valle estamos ahorrando dinero con esta tarifa, o dicho de otra manera, como tendremos que repartir el consumo en nuestro hogar para que el cambio a esta tarifa nos suponga un ahorro.

Para calcularlo, necesitaremos aplicar la siguiente ecuación:

Donde X es el % de consumo en período punta, Y es el % de consumo en período valle y Z el precio medio final al que estaremos pagando nuestra energía.

En vista de esta ecuación, siempre que Z sea menor que 0,1509 estaremos ahorrando dinero con la Tarifa con Discriminación horaria. Por lo que si buscamos el mínimo valor de Y para que Z sea menor de 0,1509 obtenemos que dicho valor es 0,27 (27%).

Lo que quiere decir que siempre que nuestro consumo en período punta sea inferior al 73% del consumo total o que nuestro consumo en periodo valle supere el 27% del consumo total, será rentable contratar la Tarifa con Discriminación Horaria o Tarifa 2.0DHA.

En la tabla que se muestra a continuación, podemos observar el ahorro en función de los porcentajes de consumo en cada periodo:

El porcentaje medio de consumo de una vivienda es de alrededor del 60% en periodo caro y del 40% en periodo barato. Por lo que sin hacer nada, ya estaríamos ahorrando alrededor de un 10% (de media) en nuestro consumo energético con la Tarifa con Discriminación Horaria. Si a esto le añadimos el desplazar algunos consumos desde horas punta a hora valle, podríamos conseguir disminuir nuestro consumo en periodo caro a un 50% o menos, consiguiendo ahorros en el consumo energético de mas de un 18%.

¿Qué pasos tengo que seguir para contratar la Tarifa con Discriminación Horaria o Tarifa 2.0DHA?

Simplemente tendremos que llamar a nuestra compañía eléctrica y decirles que queremos cambiar a la Tarifa con Discriminación Horaria.

La compañía eléctrica nos informará de que como tienen que cambiar el contador y para ello se tiene que desplazar un técnico hasta nuestra vivienda, nos van a cobrar 12€. Dinero que recuperaremos con creces con el tiempo, por el ahorro considerable que esta tarifa nos supondrá.

Antes de que llegue el técnico, os harán llegar el nuevo contrato con las condiciones de la Tarifa con Discriminación Horaria por correo, que tendréis que firmar y enviar a la compañía eléctrica.

Posteriormente se desplazará un técnico y os cambiará el contador por uno en el que se podrán leer los valores de consumo en periodo punta y valle separadamente. MOMENTO A PARTIR DEL CUAL YA PODEMOS EMPEZAR A DISFRUTAR DEL AHORRO QUE NOS SUPONDRA LA NUEVA TARIFA 2.ODHA!!!!